Audiometría
La audiometría es una prueba que trata de determinar "cuanto" somos capaces de oír y se lleva a cabo de dos formas:
- Vía aérea. Se llama de esta manera cuando se evalúa la habilidad para oír sonidos transmitidos a través del aire. Se usan unos auriculares para presentar los sonidos.
- Vía ósea. Evalúa la capacidad para oír el sonido a través de los huesos de la cabeza. Se usa un altavoz especial que transmite vibraciones.
En una audiometría convencional se presentan sonidos que van desde los 250 Hz a los 40000 Hz. Estas frecuencias son a las que se emite el habla, y es por ello que son las mas importantes a evaluar.
Para ello, el paciente debe entrar en una cabina sonoamortiguada (libre de ruidos externos) y colocarse unos auriculares, a continuación, el audiólogo, le irá presentando una serie de sonidos a los que deberá responder levantando la mano. Estos sonidos irán disminuyendo de volumen hasta que se hagan inaudibles. Es entonces cuando se determina el "umbral auditivo", es decir, hasta donde el paciente es capaz de oír. Esta misma tarea se repetirá varias veces con diferentes sonidos, al final sabremos cuanto es capaz de escuchar el paciente para cada sonido evaluado. La duración aproximada de la prueba es de unos 15 minutos y los resultados son presentados de forma gráfica.
A partir de estos audiogramas se puede establecer los siguientes tipos de audición:
- Audición Normal (hasta 25 dB). No existen problemas para oír y entender.
- Pérdida de audición mediana (26-45 dB). Tienen algunas dificultades para escuchar y entender a alguien que les esté hablando a cierta distancia o hable un poco bajo. Son capaces de oír conversaciones de una en una si pueden ver la cara y estar cerca del que esté hablando. Escuchar conversaciones con fondos ruidosos les resulta difícil.
- Pérdida de audición moderada (46-65 dB). Hay dificultades en entender conversaciones aunque no exista ruido de fondo. Tratar de escuchar conversaciones en fondos ruidosos resulta extremadamente difícil.
- Pérdida de audición severa (66-85 dB). Tienen dificultades para escucha en todas las situaciones. El habla solo se escucha si el locutor habla alto y muy cerca.
- Pérdida de audición profunda. (mas de 85 dB). No oyen aunque se les grite o hayan ruidos muy fuertes a su alrededor.




